“Factores sociales de la abstinencia electoral en las elecciones federales de 2003”,

 

 

Estudios políticos,  octava época, número 4,  enero-abril de 2005, pp. 141-184, FCPS-UNAM, México, 2005.

 

Extractos:

 

El objeto de este estudio son las elecciones de diputados federales de mayoría relativa que tuvieron lugar en México el domingo 6 de julio de 2003. Resumo en el apartado 1 el contexto teórico en que se ubica este estudio. Los datos analizados son los agregados de esas elecciones por municipio, junto con variables económicas y culturales tomadas del Censo General de Población de 2003, agregadas por municipio. En el apartado 2 describo y fundamento la base de datos que construí. La regresión lineal simple es la técnica usada, explicada con cuadros e ilustrada con diagramas de dispersión. Las conclusiones parten del Coeficiente de Regresión Simple Ponderado, que explico en el apartado 3. Los análisis aparecen en el apartado 4, y algunas conclusiones en el 5.

 

1.         La discusión teórica

 

La mayor parte de las investigaciones electorales han tenido por objeto las preferencias de los ciudadanos por los partidos políticos registrados tal como se expresan en los resultados electorales. Este tipo de trabajos se concentra en la conducta electoral de unas personas relegando la de otras. Estas personas, las que no votan, no sólo son muchas sino, en el caso de las elecciones federales mexicanas de 2003, son la mayor parte de los electores registrados y, todavía más, de las personas en edad de votar. Estudiar su comportamiento es, simplemente, prestar atención a la mayor parte de los ciudadanos. En 2003, de 64,643,559 mexicanos con credencial de elector, no fueron a las urnas 38,015,999, es decir 58.8 por ciento . La mayoría decidió no votar. Si la democracia es el gobierno de la mayoría, la sociología de la abstención electoral es la primera de las urgencias democráticas. Si uno de los principios en que descansa la democracia  es que los ciudadanos se interesan en la política, están motivados para participar en ella, y que ambas cosas se expresan en hecho mismo de votar , el hecho de la mayoría no vota debe ser tema obligado de la sociología electoral. Si la “salud” de la democracia de mide por el número de los que van a las urnas, la abstinencia electoral es su síndrome mayor de su enfermedad. Si una enfermedad grave lleva a la muerte, discernir si ese síndrome es grave, es prever la muerte de la democracia, para prevenirla. Sabemos, desde los días de Saint-Simon, que "un científico es un hombre que prevé; la ciencia es útil porque por la razón da el medio para predecir, y por eso los científicos son superiores a todos los otros hombres" .

 

Los estudios sobre abstinencia electoral en México son escasos o nulos. Usando datos agregados a cualquier nivel, esos estudios son escasos . Usando datos agregados por municipios para algunas entidades federativas, ellos son pocos . Usando datos agregados por muchos municipios para todo el país, conozco sólo uno . Usando datos agregados por municipios para todo el país, este análisis es el primero que usa datos agregados por municipio tanto de resultados electorales como de variables económicas y culturales.

 

En otros países, la sociología de la abstención electoral se divide básicamente en dos tipos: los que explican la abstinencia como exclusión pasiva, debida a factores individuales, y los que la explican como protesta activa, a partir de factores sociales.

 

 

5.         Algunas conclusiones

 

El cuadro 3 confirma para México lo que ya habían demostrado para Estados Unidos Wolfinger y Rosenstone: entre los jóvenes se encuentra una buena parte de los abstinentes. Es probable que este resultado confirme la hipótesis de que muchas personas se abstienen de votar por apatía, no como protesta.

 

Los cuadros 1 y 2 arrojan resultados diferentes a los de esos autores: las personas con instrucción media superior y superior aparecen en ambos cuadros entre las 15 variables con mayores coeficientes de regresión lineal simple o mayores CRSPs. Estos resultados pueden sugerir que la abstención electoral es directamente proporcional, o por lo menos lo fue en 2003, al nivel de instrucción, y que la abstinencia de estas personas es de protesta, no de apatía. La presencia de los profesionales en el cuadro 3 también obedecería, en las elecciones federales de 2003, a la lógica de protesta.

 

La resistencia a votar de las personas desempleadas, que el cuadro 3 prueba, puede ser considerada como una auto-exclusión electoral de quienes sufren la exclusión económica más grave, la de carecer de empleo. Se trata, en este caso, de una abstención electoral de protesta, no de apatía.