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Pérez Correa y su consejo técnico consuman atraco

Iván Zavala, 18 de mayo de 2003

 

A partir del 8 de mayo, mi cheque quincenal sufre una reducción de $5,088.63, es decir la UNAM empezó a cometer contra mí un despojo mensual de $10,177.26 mensuales.

 

Como dije muchas veces antes de mi primer ayuno y durante toda su duración, conservarme en el nivel A del PRIDE habría de reducirme el monto de esa prima a 45 por ciento de mi salario. Mi ingreso quincenal y la llamada compensación por antigüedad docente por 27 años de trabajo académico en la UNAM suman $7,523.78 quincenales. Por PRIDE recibo ahora $3,385.70, exactamente 45 por ciento de esa suma. Antes recibía $6,034.41 quincenales. Véanse talones de quincenas 8 y 9.

 

El Consejo Técnico (CT en adelante) cometió este despojo violando los textos en que pretendió basarse, obstruyendo dolosamente mi defensa, mintiendo repetidamente, y calumniándome mientras me agraviaban.

 

1.         Sólo dos días hábiles después de haber recibido el formato requerido, el 8 de octubre entrego solicitud para el PRIDE 2002, acompañada de 15 documentos probatorios. Recibo en formato PDF. Fernando Pérez Correa, director Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, me hizo llegar ese formato el 4 de octubre, 91 días después del plazo para entregar la solicitud, que era el 5 de julio. Al entregarme tardíamente ese formato, el director había violado el numeral 2 de la base II de la Convocatoria para el PRIDE 2002, que estipula que los académicos deberíamos usar “el formato que se pondrá a su disposición”. Véase Convocatoria PRIDE 2002. El propio CT reconocería, el 22 de noviembre, esa falta del director. Véase propaganda del CT.

2.         El 22 de noviembre el CT ratifica el dictamen de la Comisión PRIDE de ese mismo consejo, en el sentido de asignarme el nivel A en esa primas. Carta de Cuéllar.

3.         Enterado extra-oficialmente de ese dictamen, interpongo, ese mismo día, Recurso de Revisión contra ese dictamen. Solicitud.

4.         El 10 de enero de 2003 el CT me comunica que el 9 de diciembre ese consejo había ratificado el dictamen de la Comisión Revisora de asignarme el nivel A del PRIDE. Cuellar100103.pdf

5.         En cinco ocasiones, Fernando Pérez Correa me ha negado los siguientes documentos:

5.1.      Copia del dictamen de la Comisión Evaluadora sobre mi solicitud al PRIDE 2002, que ratificó el CT el viernes 22 de noviembre de 2002.

5.2.      Copia del acta de la sesión del CT del viernes 22 de noviembre de 2002.

5.3.      Copia del dictamen de la Comisión Revisora de mi solicitud para PRIDE 2002.

5.4.      Copia del acta de la sesión del CT que conoció el dictamen de la Comisión Revisora.

 

Véanse recibos: 25 de noviembre de 2002, 3 de diciembre de 2002, 24 de enero de 2003,  25 de marzo de 2003, 12 de mayo de 2003.

Siendo el director el único representante legal de la Facultad, sólo sus respuestas son válidas. Véase el artículo 41, inciso I, del  Estatuto General de la UNAM.

6.         No puedo refutar completa y precisamente los dos dictámenes y las dos ratificaciones porque el director persiste en negarme los cuatros documentos correspondientes. Pero puedo señalar algunos errores y omisiones particularmente graves, y otros defectos que anulan la validez de todo el proceso en mi contra.

6.1.      La parte del dictamen de la Comisión PRIDE que conozco viola una de las disposiciones fundamentales de la convocatoria en que dice basarse, al omitir nada menos que la calidad de mi trabajo académico. El primerísimo párrafo de ella dice que su finalidad es “reconocer [ ... ] la calidad en su [de los académicos de tiempo completo] desempeño”. Además, el numeral 1 de la base II precisa que “se evaluará la [ ... ] calidad [ ... ] del trabajo académico del solicitante”. Finalmente, la letra “a” del numeral 1 de la base III precisa que el primer criterio de evaluación “deberá sustentarse en criterios de calidad académica”. Convocatoria PRDE 2002. La comisión no sólo nunca analiza la calidad de mi trabajo sino ni siquiera la menciona. Véase propaganda del CT. Al asignarme el nivel más bajo del PRIDE, la comisión asume implícitamente que la calidad de mi enseñanza y de mi investigación son mínimas, pero nunca lo dice, y desde luego nunca lo prueba. Además, al proceder así, ignoran los puntos 1.1, 1.2 y el 2 del documento en que resumí mi trabajo de 1999 a 2002 Actividades trascendentes.

6.2.      La parte del dictamen de la Comisión PRIDE que conozco viola otra de las disposiciones fundamentales de la convocatoria en que dice basarse, al omitir la trascendencia de mi trabajo académico. El numeral 1 de la base II precisa que “se evaluará la [ ... ] trascendencia del trabajo académico del solicitante”. Convocatoria PRDE 2002. La comisión no sólo nunca analiza la trascendencia de mi trabajo sino ni siquiera la menciona. Véase propaganda del CT. Al asignarme el nivel más bajo del PRIDE, la comisión asume implícitamente que la trascendencia de mi enseñanza y de mi investigación son mínimas, pero nunca lo dice, y desde luego nunca lo prueba. Además, al proceder así, ignoran por lo menos todo el punto 2 del documento en que resumí mi trabajo de 1999 a 2002, sobre mis investigaciones sobre individualismo. Actividades trascendentes.

6.3.      La parte del dictamen de la Comisión PRIDE que conozco viola una tercera de las disposiciones fundamentales de la convocatoria en que dice basarse, al omitir la integración de la docencia y la investigación en mi trabajo académico. El primerísimo párrafo de ella dice que su finalidad es “propiciar que éstas [las actividades académicas] conjuguen la formación de recursos humanos, la docencia frente a grupo, la investigación y la extensión académica”. Y el numeral 1 de la base II precisa que “se evaluará la [ ... ] su contribución a la formación de estudiantes”. Convocatoria PRDE 2002. Al asignarme el nivel más bajo del PRIDE, la comisión asume implícitamente que la integración y la contribución a que me acabo de referir son mínimas, pero nunca lo dice, y desde luego nunca lo prueba. . Véase propaganda del CT.  Además, al proceder así, ignoran el punto 1.3 del documento en que resumí mi trabajo de 1999 a 2002. Actividades trascendentes realizadas.

6.4.      En la parte del dictamen de la Comisión PRIDE que conozco no hay ponderaciones ni porcentajes objetivos ni demostrados. Se limita a vaguedades sin fundamento como “sobresaliente” o “satisfactorio”. Lo que es mucho más grave y arbitrario, es que nunca fundamentan por qué el conjunto de esas vaguedades los lleva nada menos que a despojar a un profesor del 44 por ciento de sus ingreso por PRIDE. Véase propaganda del CT.

6.5.      El fundamento de la parte del dictamen de la Comisión PRIDE que conozco viola el espíritu fundamental de uno de los documentos en que se dice basarse y se contradice. El CT y su comisión dicen que “no procede realizar la evaluación de toda la vida académica ni de toda la obra del profesor Zavala, sino exclusivamente (cursivas mías) la referida a los tres años correspondientes al periodo de evaluación”. Véase propaganda del CT. Esta exclusión viola la parte III, inciso A de las “Lineamientos y requisitos generales para la evaluación de profesores e investigadores”, según la cual “la formación académica y la escolaridad son fundamentales (cursivas mías) en la evaluación”. Lineamientos para profesores. Para colmo, la exclusión se contradice con el texto del propio dictamen que no sólo considera mis cuatro grados académicos (ninguno de los cuales fue obtenido en el periodo evaluado), sino me asigna en ese rubro el nivel “sobresaliente”. Véase propaganda del CT.

6.6. El CT y su comisión me echan en cara, como lo han hecho desde hace 13 años, maniobras y agravios cometidos por la propia autoridad. No me asignan direcciones de tesis y después me castigan por no dirigir tesis. Se han opuesto durante muchos años a mis proyectos académicos, los han boicoteado sistemáticamente, y después me despojan de gran parte de mi salario por no realizar labores “institucionales”. Yo nunca he visto en mi vida tanta falsedad en personas supuestamente dedicadas a la búsqueda y a la transmisión de la verdad. No he conocido en mi vida seres humanos tan encarnizados contra otro ser humano.

 

La convocatoria adolece de una gravísima incoherencia: castiga a quienes, en su propia lógica, debería estimular, y estimula a quienes debería castigar.  Las letras “a” y “b” del numeral 11 de la base II asignan salarios mayores a quienes son degradados y salarios menores a quienes conservan su nivel. La letra “a” dice que si el académico “es ratificado en el mismo nivel, recibirá la prima correspondiente como equivalente a un porcentaje de su salario tabular”. Por ejemplo, al ser ratificado en el nivel A, yo recibo  el 45 por ciento del salario “tabular”, es decir $3,385.70 quincenales, $2,648.71 menos que antes. Por increíble que parezca, yo no hubiera sufrido ninguna reducción si hubiera sido degradado o no se me hubiera asignado ningún nivel. La letra “b” dice que si el académico “recibe un nivel inferior, o no le asigna ninguno, recibirá la prima que tenía como una cantidad fija”. Esto quiere decir que si se me hubiera degradado o se me hubiera excluido del PRIDE, hoy estuviera recibiendo la cantidad que recibía hasta el 25 de abril, $6,034 quincenales. Convocatoria PRDE 2002.

 

En el colmo de ilegalidad e incoherencia, las comisiones usadas para dictaminar sobre mi trabajo fueron y juez y parte del proceso.  Véase artículo 22 del Reglamento del CT.

 

Por si todo esto fuera poco, todos los miembros del CT y los de ambas comisiones son incapaces de juzgar la calidad de mi trabajo. Todos ellos carecen de la formación académica, de la experiencia docente y de la obra en investigación sociológica que se requiere para evaluar mi obra en esos tres rubros. El director me ha negado repetidamente los curricula vitarum de esas personas porque sabe que ellos son la mejor prueba de la incapacidad de esas personas para evaluar mi trabajo académico. Solicitud.

 

Ningún miembro del Consejo Técnico tiene legitimidad por ninguna de las dos fuentes de ella en una universidad: la voluntad popular universitaria y la calidad académica. Uno de ellos, su presidente lo es por ser el director de la Facultad. El resto es resultado de elecciones viciadas, que no cumplen ninguno de los requisitos de de legitimidad. El padrón electoral lo hace y lo publica la misma autoridad. Las elecciones son calificadas por esa misma autoridad. No hay ninguna instancia independiente de ella para objetar los resultados. Véase Reglamento de elecciones de consejeros. Y, en el colmo, ni siquiera se publican los resultados completos y oficiales. En el colmo del colmo, niegan esos resultados cuando un profesor los solicita. Véanse mis solicitudes al rector y al director.

 

La ilegitimidad de miembros del Consejo Técnico elegidos el 25 de junio y el 11 de julio es todavía mayor. Ellos son Henrique González Casanova, Rosa Ma. Lince Campillo, Paulino Rafael Robles-Gil Cozzi, Ruth Meza Junco, Mariana Sánchez Pérez, Martha Bautista Rodríguez, Gerardo Larrauri Escobar, Gerardo Coronado Zarco, Ángel Ávila Romero, Rodrigo Franco Navarro, Marcelle Bruce Vázquez, Erandi Villavicencio Rodríguez, Amanda de la Garza Mata y Luis Miguel García Medina. Las urnas fueron robadas y escondidas por varias personas, en particular por Rafael de la Garza, que mostraba muy elocuentemente lo que enseña en sus cursos de “Diseño de campañas políticas” en la coordinación de Ciencias de la Comunicación”. Véase video en Real Player, modem y DSL.  Algunos resultados aparecieron mucho después en el órgano despótico del director llamado Gaceta Politikas.

 

Todos los que conspiraron para mantenerme en el nivel A de las primas infames conocían muy bien la gravedad del daño económico que me harían. Sabían muy bien que al asignarme el nivel A, la prima que recibo ya no sería fija sino bajaría al 45 por ciento de mi salario, según la letra “a” del numeral 11 de la base II y la base VI. Convocatoria PRIDE 2002. El atraco fue cometido por Fernando Pérez Correa, el CT, la Comisión PRIDE y la Comisión Revisora PRIDE. Todos ellos y ellas comparten la responsabilidad moral, jurídica e histórica del despojo. El director preside ese consejo, con Angélica Cuéllar como secretaria. Sus miembros son, hasta puedo saber, los siguientes (si hay algún error en esta lista, su responsable es el director, que se empecina en manternerla oculta):

 

Henrique González Casanova

Rosa Ma. Lince Campillo

Paulino Rafael Robles-Gil Cozzi

Ruth Meza Junco

Edgardo Villasana Rivero

Abraham Menlik Idi

Ma. Lourdes Romero Alvarez

Roy Roberto Meza Baca

Héctor Zamitiz Gamboa

Karla Valverde Biseca

José Antonio Murguía Rosete

Carlos Ballesteros Pérez

Aurora Tovar Ramírez

Arturo Chávez López

Mariana Sánchez Pérez

Martha Bautista Rodríguez

Gerardo Larrauri Escobar

Gerardo Coronado Zarco

Ángel Ávila Romero

Rodrigo Franco Navarro

Marcelle Bruce Vázquez

Erandi Villavicencio Rodríguez

Amanda de la Garza Mata

Luis Miguel García Medina

 

El despojo del CT viola el espíritu general de la Ley Federal del Trabajo, y, en particular, sus artículos 84, 86 y 110. Véase texto completo de estos artículos.

 

Mis condiciones de trabajo, y los de muchos otros profesores de la UNAM, violan el artículo 132 de esa ley. Véase texto completo del 132.

 

Por todas estas razones, no reconozco validez alguna al despojo que denuncio, lucharé hasta el final por revertirlo y por acabar con el sistema de usurpación que está destruyendo, año tras año, la UNAM y, con ello, arrebatando al pueblo mexicano uno de sus recursos más valiosos.