La gratuidad amenazada: el individualismo contra la UNAM

Iván Zavala

La élite del poder mexicana realizó, al final de este sexenio, su intento más reciente de acabar con la relativa gratuidad que había en la UNAM en febrero del año pasado.

Durante 18 años, la función de los rectores fue aplicar en la UNAM el individualismo embozado de los presidentes priístas de 1982 a 2000.

El próximo rector de la UNAM intentará aplicar, si lo dejamos, el individualismo descarado que inspirará al gobierno de Vicente Fox.

Dedicaré esta exposición a explicar estas tres afirmaciones. El lunes 23, al hablar sobre "Derechos sociales y movimientos sociales", a partir de las conclusiones de la ponencia de hoy, explicaré la lucha del Consejo General de Huelga por una universidad realmente gratuita, y propondré un plan para enfrentar las dos formas de individualismo que pretenden destruir la gratuidad de la UNAM.

0. El individualismo es, como sabemos desde Tocqueville, "un sentimiento reposado y tranquilo que dispone a cada ciudadano a aislarse de la masa de sus semejantes y a retirarse a distancia con su familia y con sus amigos, de tal manera que, después de haberse creado así una pequeña sociedad para su uso, abandona con gusto el resto de la sociedad a ella misma" (1). La característica fundamental del individualismo es "el aislamiento de los hombres unos de otros", ya que "los individualistas se habitúan a considerarse siempre aisladamente" (2). Este impulso al aislamiento proviene de un pesimismo pretendidamente científico: como el resto de los animales, la conducta del animal humano sólo obedece a impulsos de sobrevivencia del individuo y de la especie.

El individualismo se opone a la solidaridad como concepción y como actitud. Según ésta, la persona humana se concibe y se expresa plenamente sólo como un elemento de la sociedad, de manera que las actividades humanas tienen necesariamente sentido social. La concepción del ser humano como un animal social, que encontró su primera expresión hace casi 25 siglos en la obra de Aristóteles, tiene una raíz optimista, según la cual las características que nos distinguen de las otras bestias -principalmente el lenguaje, el pensamiento y el amor- sólo son posibles con referencias sociales -hablamos con otras personas, pensamos en la sociedad y lo que llamamos amor implica necesariamente referentes exteriores a nosotros mismos.

1. El intento de aumentar los pagos de inscripción en esta universidad, que el Consejo General de Huelga derrotó, no fue una iniciativa de Francisco Barnés ni siquiera de Ernesto Zedillo. Fue una medida dirigida a hacer realidad en la UNAM los intereses y los valores de los grupos que conforman la élite que detenta el poder nacional desde el 1 de diciembre de 1982.

2. Con Miguel de la Madrid llegaron a la cúspide del poder en México un conjunto de personas cuyo común denominador era la concepción individualista de la sociedad. Como concepción global, esta ideología se ha expresado siempre en las tres estructuras sociales. En lo económico, pretende reducir al mínimo lo que en México llamamos el sector público y ensanchar hasta sus límites el ámbito privado. En lo político, hace de la democracia clásica su valor y su objetivo fundamentales. En lo cultural, pone la creatividad de los seres humanos al servicio de la economía privada por lo menos de dos maneras: 1) la validez, o el "éxito", de las obras culturales debe ser la ganancia que generan, no el placer que produzcan, el bien que hagan o la solidaridad que propicien; 2) el sistema educativo nacional debe estar al servicio del aparato productivo, de modo que el adiestramiento para obtener empleos sustituya a la educación como proceso integral de conocimiento del mundo y de participación en su transformación. Cometiendo una falta lingüística, pedagógica y social, confunden el entrenamiento con la formación.

El individualismo priísta del sexenio 1982-1988 tomó cuerpo casi únicamente en la estructura económica. De la Madrid vendió la mayor parte de las pequeñas y medianas empresas gubernamentales, pero no hizo cambios mayores en el sistema político ni en la vida cultural.

3. Con Carlos Salinas se dio en nuestro país el primer intento histórico global de destruir el fundamento cultural mexicano, al inspirar al conjunto de las actividades del gobierno federal en el individualismo. Desde Antonio López de Santa Ana, ningún presidente había atentado tan sistemáticamente contra nuestra identidad nacional como Carlos Salinas. La privatización económica, empezada por Miguel de la Madrid, con la reprivatización de los bancos, se amplió al incluir grandes empresas como Teléfonos de México y Aeroméxico, así como muchas más en las industrias del acero, seguros, hoteles, minas, cine, construcción naval, además de las reformas al al artículo 27 constitucional para desmantelar el sistema ejidal. El individualismo político salinista hizo posible, en 1989, la primera victoria de un candidato opositor a una gubernatura (el panista Ernesto Ruffo en Baja California), y las llamadas concertacesiones en Chihuahua y en Guanajuato. El individualismo cultural de Salinas se manifestó de manera brutal pero simulada en el programa cínicamente llamado "Solidaridad", y en el primer ataque contra la gratuidad de la UNAM. La propaganda cuasi estalinista de ese programa pretendió instilar en los mexicanos un mensaje doblemente perverso: 1) el progreso no viene de la solidaridad sino del gobierno paternalista, y 2) los pobres votan deben votar por el PRI porque sólo el gobierno de este partido los pueder sacar de la pobreza. Abundaré dentro de un momento sobre la UNAM.

4. Ernesto Zedillo va a pasar a la historia como el último presidente cuyo individualismo logró permanecer embozado. Salinas todavía fue lo bastante cínico para seguir insistiendo en que el liberalismo social del siglo pasado y los derechos sociales consagrados por la Constitución de 1917 eran sus inspiraciones mayores, casi las únicas. Zedillo no se esforzó mucho en hacer suyos estos textos del priísmo clásico, nunca renegó de ellos en forma explícita y hasta los citó, rectificándolos enseguida, en su último informe, en el cual explícitamente se adhirió al concepto estadunidense de justicia, sólo como "igualdad de oportunidades". Dedicó un párrafo entero a enumerar ocho ámbitos de la libertad pero sólo mencionó en general los derechos sociales de los mexicanos. En ese informe quiso disimular sus referencias individualistas totales al pretender que su carácter de alto burócrata daba a su biografía un sentido de servicio público. Pero el hecho es que Zedillo ha sido el presidente que más se ha inspirado en una concepción aislante y egoísta de la sociedad. Ningún presidente anterior había dicho "Sin ambigüedades, soy liberal en lo político y en lo económico" (último informe de gobierno). Nadie como él había puesto al servicio de unos cuantos intereses privados el conjunto de la economía nacional: el Fobaproa fue la expresión extrema de esta perversión y el Renave su manifestación más morbosa y sombría. Ningún otro presidente fue más consecuentemente demócrata que él: la premura de su felicitación a Fox antes de que el mismo IFE pudiera determinar la tendencia estadísticamente irreversible de su victoria ha sido el gesto mejor logrado del liberalismo imperturbable de Ernesto Zedillo. La marca indeleble de su individualismo cultural fue, como todos lo sabemos desde el 11 de febrero del año pasado, el ataque contra la gratuidad de la UNAM, cuya consumación ordenó a Francisco Barnés.

Lo que Barnés intentó hacer fue simplemente aplicar a la UNAM lo que Zedillo estaba haciendo en todo el país. Así como Zedillo estaba poniendo al servicio de unos cuantos intereses privados la vida entera de México, Barnés intentó poner toda la docencia, la investigación y la difusión de la cultura al servicio de esos intereses. En toda la motivación para aumentar la cuotas se expresa y subyace la idea de que los estudiantes tienen que pagar por el derecho social a una educación que los sitúe en el mundo y los prepare para cumplir su vocación como seres humanos, como trabajadores y como ciudadanos. En toda esa motivación, y en los apoyos a ella que toda la élite del poder le ofreció, quedó clarísima la concepción individualista de que la educación superior es una inversión, es decir una erogación en el presente para obtener ganancias en el futuro. Como sus hechos y sus dichos lo habrían de demostrar durante 8 meses, los 300 millones que faltaban a la UNAM no fue sino un pretexto y una mentira para introducir en nuestra universidad la idea de la educación superior como inversión, como mercado y como actividad individualista.

Juan Ramón de la Fuente nunca se ha deslindado de las razones esgrimidas por Barnés para atentar contra la gratuidad. Por lo todo lo que ha hecho, lo que ha dicho y lo que ha omitido hasta ahora, por todos los apoyos que le conocemos, incluida su alianza con el PRD, podemos suponer razonablemente, dejando aparte diferencias menores de temperamento y de talento, que su concepción sobre la UNAM es igual o similar a la de Barnés: ambos pertenecen al mismo grupo que controla la UNAM desde que Guillermo Soberón fue rector; ambos han tenido los mismos jefes; ambos sirvieron al primer rector que atentó contra la gratuidad, es decir José Sarukhán; ambos fueron rectores por la voluntad e Ernesto Zedillo; ambos representan el contubernio del PRI con el PRD para hacer de nuestra universidad su coto político cerrado, contra los auténticos académicos, contra los estudiantes y contra los trabajadores independientes.

5. Contra lo que dicen o sugieren el rector actual, el PRD y el STUNAM, las diferencias ideológicas entre Fox y sus tres últimos predecesores priístas son sólo de forma y de grado. No conozco una sola declaración de Fox o del llamado equipo de transición que difiera esencialmente del individualismo de Zedillo o de Salinas. Siendo empresario, es decir una persona cuya vida ha transcurrido en el afán de ganar dinero vendiendo cosas, su lenguaje expresa sus concepciones individualistas de manera más abierta, más espectacular y más brutal que el de sus predecesores. Pero las concepciones del panista son, en lo esencial, las mismas de los presidentes priístas.

6. Si las cosas son como lo he dicho, el proyecto de universidad de la burocracia que gobierna la UNAM no se excluye con el proyecto educativo del presidente electo, aunque el rector, sus empleados y sus aliados parezcan muertos de pánico ante el fantasma de Fox. No defenderán la autonomía contra el presidente panista sino la violación de la autonomía a la manera priísta contra lo mismo a la manera panista. Lo que el grupo que gobierna la UNAM defenderá contra Fox no es un proyecto de universidad sino un conjunto de intereses amplios, profundos y largos. No defenderán la universidad pública contra el intento de privatizarla sino los puestos y los recursos que tienen ahora contra los que no tendrán si Fox logra imponer su proyecto. De la Fuente, los suyos y las suyas no defenderán la universidad gratuita contra la universidad de paga sino su proyecto de pagos contra el proyecto foxista de pagos. De manera sintomática, De la Fuente y los dirigentes del STUNAM nunca han incluido la gratuidad como una característica esencial de la universidad que pretenden defender en el sexenio que

viene.

Si esto es así, la lucha por una universidad gratuita, nacional y autónoma no pasa por ninguna alianza con el rector, el PRI y el PRD. Ojalá que me permitan explicar esta conclusión el lunes que viene.

Facultad de Derecho, 20 de octubre de 2000

1. Alexis de Tocqueville. De la démocratie en Amérique, Souvenirs, L'Ancien Régime et la Révolution, Introducción y notas de Jean-Claude Lamberti et de Françoise Mélonio, Robert Laffont, Bouquins, París, 1986, p. 496.

2. Ibid.