Pérez estorba, amenaza, y desconoce derechos laborales

Antecedentes de esta agresión: SituacionEnFacultad.htm

 

El director de la Facultad, Fernando Pérez Correa Fernández del Castillo, no respondió a mi solicitud del martes 27. Persiste en renunciar de hecho al ejercicio de sus funciones. Persiste en pretender que la Dirección es una Oficialía de Partes.

 

En lugar de cambiar inmediatamente el servicio de fotocopias, ordena a uno de sus empleados que rechace mi solicitud y mis derechos, y que me amenace.

 

Recibí hoy un mensaje electrónico, titulado sugestiva y chuscamente CartaALabrador010307,  firmado por el secretario general, Héctor Zamitiz, viejo denigrador y despojador de mi trabajo. En ella rechaza, con su legendario cinismo, mi solicitud y mis derechos laborales, y, además, amenaza. Así como antes usó a José Luis Hoyo para estorbarme, despojarme y amenazarme, ahora Pérez usa a Zamitis.

 

Niega mi solicitud al decir que “se ha contemplado la reubicación de los laboratorios de cómputo”. Es decir, no sólo no se va mover el servicio de fotocopias a un lugar donde no estorben, sino van a intentar expulsarme del laboratorio que abrí hace aproximadamente quince años.

 

Niega mis derechos laborales al pretender que los derechos del trabajador académico son sólo los contemplados por el Estatuto del Personal Académico de la UNAM. Este estatuto se ha usado siempre por las autoridades de la UNAM - con particular saña y odio por Fernando Pérez Correa en los puestos que le han dado desde 1973 para despojar, calumniar, encarcelar y estorbar a los universitarios dignos - para mantener a los trabajadores académicos en el estado de precariedad y de vulnerabilidad en que nos encontramos desde que conozco la UNAM. Ese texto legal, que urge modificar profundamente, no contiene la indispensable estipulación de que ningún trabajador académico está obligado a trabajar si carece de condiciones y de instrumentos de trabajo académicos. Nuestros derechos, como los de todos los trabajadores, están garantizados por la Ley Federal del Trabajo.

 

La carta que Pérez le dictó a Zamitis contiene una amenaza, claramente entrelineada en el lenguaje que Pérez ha usado en su larga carrera policiaca. La amenaza es clarísima: si me empeño en defender mis derechos como trabajador académico mexicano y los de mis alumnos a una educación excelente y gratuita, me echa encima sus abogados, los del rector, los de su familia, y los de sus jueces corruptos. Hace muchos años que estoy dispuesto a pagar cualquier precio para defender mi vocación y mi dignidad.

 

Iván Zavala Echavarría, 2 de marzo de 2007

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