Junta de Gobierno reelige a represor, usurpador y corrupto

 

Al reelegir anoche a Fernando Pérez Correa como director de nuestra Facultad, la Junta de Gobierno se burló de nuevo de todos nosotros, consumó una nueva provocación, se desnudó como el órgano más rancio de la estructura política mexicana, desnudó a la UNAM como la institución más despótica de nuestro país, puso de manifiesto la hipocresía autonomista, invitó una vez más al cinismo, estimuló el desprecio generalizado hacia las autoridades de la UNAM y hacia los procesos que las eligen, agravó la violencia institucional que padece nuestra Facultad, y profundizó el despojo de la UNAM contra el pueblo de México.

 

Primer responsable

 

Juan Ramón de la Fuente sabe muy bien que Pérez Correa usurpó durante cerca de un cuarto de siglo el grado de doctor en la llamada ciencia política, que toda su vida ha sido un represor profesional, y que ha robado una gran cantidad de dinero a la universidad. Sabiendo todo eso, lo incluyó por segunda vez en la terna para director de mi Facultad. El rector de la UNAM es, por ello, el primer responsable moral y jurídico de la reelección de Pérez Correa, y debe enfrentar los procesos penales que las leyes mexicanas disponen al respecto. Si el rector ignoraba esos tres impedimentos para dirigir una institución dedicada a la búsqueda de la verdad, la Junta de Gobierno debe destituirlo inmediatamente.

 

Segundo responsable

 

La nada honorable Junta de Gobierno asumió la gravísima responsabilidad de designar como director a la persona más odiada en la historia de la Facultad, y a la autoridad que ha recibido más y más enconados rechazos en toda nuestra historia. Desde hace 31 años que trabajo en la FCPS,  ningún director ha sido tan despreciado y tan odiado como el actual, por parte de estudiantes, profesores, trabajadores, y hasta por sus propios funcionarios. Nunca ha habido tantas mantas, pintas, carteles, volantes ni acciones realmente contundentes como durantes los 4 años que Pérez Correa ha dirigido la Facultad. Nunca un profesor ha ofrecido su vida contra un director como yo lo hice en noviembre de 2002. El referéndum del 10 de diciembre de 2002 es el rechazo más numeroso que ninguna autoridad ha sufrido en toda la historia de la Facultad: 92 por ciento de los votantes se pronunciaron por que el director dejara la Facultad y la UNAM. Véase Referéndum. La Junta de Gobierno reeligió por unanimidad a Pérez Correa sabiendo que casi nadie lo respeta ni lo quiere, y que es represor, usurpador y corrupto. Cada uno de sus miembros es cómplice en la comisión de los delitos cometidos por esa persona, y deben ser sometidos a los procesos penales contemplados por nuestras leyes. Véase lista de la Junta de Gobierno.

 

De 1945 a noviembre de 2000, la Junta de Gobierno designaba rectores siguiendo órdenes del presidente de la República. Por eso, cuando eligieron a De la Fuente, todos sus miembros procedían del gobierno federal, en el presente y el pasado recientes, y del grupo de buropolíticos que controlan la UNAM desde 1973. Véase Ultima farsa. Desde que Fox es presidente, la Junta de Gobierno depende de hecho únicamente del rector, de manera que el rector de la UNAM controla, solo, todos los recursos que el pueblo de México dedica a su mayor universidad pública. No hay en nuestro país ninguna institución tan déspotamente gobernada como nuestra universidad. El rector puede incluir en sus ternas a quien le conviene, y la Junta sigue dócilmente los mensajes de la composición de la terna porque no hay nadie a quien tenga que rendir cuentas. Sólo una institución tan despótica puede imponer a alguien tan odiado como Pérez Correa.

 

Tercer responsable.

 

Violando el artículo 39 del Estatuto General de la UNAM, el Consejo Técnico aprobó por unanimidad, una mañana de la semana pasada en una facultad casi vacía, sin que casi nadie se enterara de lo que sucedía, la terna que inventó el rector, que incluía a Pérez Correa. La fracción II del artículo 39 de ese estatuto exige que quien pretenda ser director se haya “distinguido en la labor docente, de investigación o de divulgación científica” y que tenga “una vida honorable”. Fernando Pérez Correa casi nunca se ha distinguido en la actividad académica y casi nunca ha llevado una vida honorable. No ha publicado nunca un solo trabajo de investigación. Ha sido siempre un buro-político al servicio del rector en turno. Véase Usurpador. Quien engaña y roba no lleva una “vida honorable”. Quien sigue siendo director de nuestra Facultad ha hecho ambas cosas de manera casi habitual. Engañó durante casi un cuarto de siglo sobre un pretendido doctorado. Desde 1983 viene robando a la UNAM cientos de miles de pesos, cobrando altísimos salarios por trabajos nunca realizados. A pesar de ser funcionario federal de 1983 a 1993, siguió cobrando en la UNAM como profesor de tiempo completo y como funcionario académico-administrativo de ella. Dicho de otra manera, por lo menos durante 11 años robó a la UNAM salarios no devengados, y continúa robando por lo menos el monto de dos compensaciones por antigüedad. Según el curriculum vitae que entregó a la Junta de Gobierno, ingresó a la FCPS como profesor de tiempo completo en 1970. 32 años después, en la segunda quincena de 2002, cobró $10,858.08 (diez mil ochocientos cincuenta y ocho pesos y 8 centavos) por dos antigüedades de 28 años, una como académico de tiempo completo y otra como funcionario también de tiempo completo. Según el propio Pérez Correa, fue contratado en la Universidad de Harvard en 1981-82, y en 1990 por el St. Antony's College de la Universidad de Oxford. Siempre según sus propias informaciones, fue asesor de la Asesor de la Oficina de la Presidencia de 1998 a 1999.  Sumando los 11 años trabajando para De la Madrid y para Salinas, a los dos en Harvard y en Oxford, junto con los dos en que sirvió a Zedillo, Pérez no trabajó ni pudo haber trabajado en la UNAM de tiempo completo durante por lo menos 15 años. Por lo tanto, entre 1970 y 2002 pudo haber trabajado en la UNAM un máximo de 17 años (32 -  15). Cobrar una antigüedad de 28 años en 2002 implica haber robado durante 11 años (28 - 17) y seguir robando por las antigüedades correspondientes acumuladas. Estamos aquí ante una corrupción en cuatro grados. 1) Robar a la universidad durante 11 años en que no trabajó en ella. 2) Haber acumulado antigüedad durante esos años sin trabajo. 3) Haber acumulado antigüedad académica durante los años en que no hizo ninguna actividad académica. 4) Haber acumulado antigüedad como funcionario durante los años en que no fue ni pudo haber sido funcionario. (No doy aquí ni ahora la fuente de estos datos, que hasta las cajeras de la Facultad conocen. Si Pérez Correa los considera falsos, lo invito a que me demande por difamación y calumnia, o que nalguee y despida a Juan Pablo Córdoba, o ambas cosas. En el juzgado nos vemos). El Consejo Técnico conocía o no conocía estos hechos. Si los conocía, es culpable de encubrimiento en la comisión de muchos delitos contra la UNAM y contra el contribuyente mexicano, y por ello todos sus miembros deben ser sometidos inmediatamente a los procesos penales correspondientes. Si ese consejo desconocía todos estos hechos, ha renunciado de hecho al ejercicio de sus responsabilidades y debe ser desconocido inmediatamente. Nadie en sus cabales puede decir que un cínico lleve una vida honorable. Fernando Pérez Correa es la persona más cínica que he conocido. A los jóvenes lectores les recuerdo que una de las acepciones de “cinismo” es “impudencia”, y que ésta consiste en la falta de vergvenza sobre cualquier cosa, que se manifiesta, por ejemplo, al fingir, mentir y engañar sin siquiera inmutarse. Eso es lo que hace Pérez Correa desde que lo conozco, hace 32 años. Entresaco, de una larga lista, sólo dos casos de su legendario cinismo. Con sus artículos en Excélsior, el todavía director fue uno de los mayores incitantes al rompimiento violento de la Gran Huelga. Al llamarnos repetidamente “secuestradores”,  incitaba a Zedillo a hacer por la fuerza lo que nunca pudo hacer con razones. No tuvo empacho, sin embargo, en referirse, pocos meses después, al 6 de febrero, ante la Junta, como “ese trauma brutal de la entrada de la policía”. Ignoró durante 27 días el peligro que correría mi vida en un ayuno terminal, y cometió la crueldad máxima de apostar a mi muerte durante casi 10 días. Pretendió, sin embargo, sufrir “aflicción”, y estar “apesadumbrado” y “consternado” por la inminencia de mi ayuno terminal. Véase NoOtro1312.htm, y Lista de Consejo Técnico.

 

Con esta violación a la ley, el Consejo Técnico agrava ya su larga ilegitimidad. Por las maneras de elegir a su presidente y al resto de sus miembros, por los procedimientos que norman sus decisiones, por muchas de sus maniobras, por las violaciones que comete constantemente contra las leyes que debe hacer respetar, el  Consejo Técnico de nuestra Facultad es ilegítimo. Véase Carácterísticas del Consejo Técnico.

 

El rector, el Consejo Técnico, la Junta de Gobierno, y el propio Pérez conocen muy bien el odio generalizado de que son objeto. Por eso, para lograr la toma de posesión que tuvo lugar hoy en la mañana, hicieron todo en el secreto de la noche y del vacío. Lo reeligieron a media noche y le dieron posesión algunas horas después en una facultad casi vacía.

 

El culpable

 

Acuso a Fernando Pérez Correa de:

·                 Usurpar un carácter académico que nunca ha tenido.

·                 Usurpar el grado de doctor en ciencia política durante un cuarto de siglo.

·                 Tener, usar y gozar categorías y niveles académicos, así como niveles de PRIDE, injusta e ilegalmente obtenidos.

·                 Ejercer violencia física contra miles de universitarios durante casi toda su carrera en la UNAM.

·                 Usar a empleados de confianza como vulgares esquiroles.

·                 Crear y alimentar un clima de odio que nunca había existido en la Facultad.

·                 Robar a la UNAM, y al pueblo de México, una gran cantidad de dinero.

·                 Usar el pobre presupuesto de la Facultad para blindar sus oficinas.

·                 No usar el pobre presupuesto de la Facultad para rubros académicos, como equipamiento de laboratorios de cómputo y traducciones de textos para revistas de la propia Facultad.

·                 Despojar a profesores del fruto de su trabajo.

·                 Negar a profesores dignos condiciones mínimas de trabajo académico.

·                 Ocultar informaciones que deben ser de dominio público.

·                 Jugar con la vida de un profesor como juega ajedrez con sus cómplices.

·                 Obstruir la defensa laboral de trabajadores universitarios.

·                 Fingir, mentir y calumniar en una institución dedicada a la búsqueda de la verdad.

·                 Empobrecer aún más la vida académica de la Facultad.

·                 Propiciar el cinismo de los jóvenes universitarios.

Véanse los siguientes vínculos: Usurpador y represor, Ayuno terminal, Atraco consumado, Invitación al cinismo.

 

Por ello, debe ser destituido inmediatamente y enfrentar los procesos administrativos y penales que merece, en el marco de nuestras leyes

 

Iván Zavala, 27 de abril de 2004