“Seis hipótesis sobre las elecciones presidenciales de 1994 y algunas predicciones”,

 

Estudios Políticos, cuarta época, No. 7,  pp. 7-24, FCPS/UNAM, Mexico, abril-junio de 1995

Resumen

Este trabajo, recurriendo a datos agregados demográficos y electorales de 260 distritos federales, analiza seis hipótesis sobre la elección presidencial mexicana de 1994. Esas hipótesis se resumen en que los grupos sociales "tradicionales" votan por el Pin y por el PRD, mientras que los "modernos" votan por el PAN. Concluye que esta elección representa una cierta reestructuración global de las bases sociales de los partidos, en la que el PRI es el partido más afectado.

Abstract

This work analyze six hypothesis about the mexican presidential elections in 1994 studing demo-graph and electoral data in 260 federal districts. Author assume that "traditional" social groups vote for PRI and PRD, and "modern" groups give votes for PAN. Also he concludes that this election represents a global restructuration of the social basis of parties in wich PRI is the most afected.

 

Extractos:

 

El objeto de este artículo es mostrar algunas inferencias sobre las elecciones presidenciales del 21 de agosto de 1994. Estas inferencias se resumen en las siguientes seis hipótesis:

 

1.    Las bases sociales del PRI en las elecciones de 1994, han sido la población rural, los analfabetos y los sectores más pobres.

2.    El PRI pierde amigos pero gana enemigos.

3.    Las bases sociales del PAN en las elecciones de 1994 han sido todos los grupos sociales, excepto los analfabetos, los más pobres y los campesinos.

4.    El PAN perdió apoyo entre sus grupos más fieles, y ganó entre los pobres.

5.    Los analfabetos y los más pobres fueron, en 1994, los principales sostenes electorales del PRD. Los estratos de ingresos medios y altos fueron sus principales opositores.

6.    En 1994, el candidato Cuauhtémoc Cárdenas perdió apoyo en todos los grupos sociales, excepto entre los analfabetos, los maestros normalistas, los más pobres y los campesinos.

 

El reacomodo global

Las seis hipótesis que he propuesto expresan, juntas, un reacomodo global paulatino de la estructura electoral mexicana. En cuanto a las bases sociales de los tres principales candidatos presidenciales —Ernesto Zedillo (PRI), Diego Fernández de Cevallos (PAN) y Cuauhtémoc Cárdenas (PRD)—, la elección de 1994 muestra un panorama apenas diferente del que vimos en 1988. El PRI es el más afectado por esta reestructuración, en la medida en que va perdiendo su hegemonía en el campo, en favor del PRD. La contrapartida es que avanza entre algunos grupos proclives al PAN. Este partido conserva el apoyo, aunque reducido, de la mayor parte de los grupos modernos, principalmente profesionales y estratos medios, pero sigue padeciendo la hostilidad de los más pobres, de los campesinos y de los analfabetos. El PRD empieza a penetrar en los analfabetos, que eran coto casi cerrado del PRI, pero no penetra global-mente en ningún otro grupo social ni logra el favor de los grupos modernos del país.

 

 

Algunas tendencias

 

Una de las grandes ventajas de los análisis a partir de datos agregados en comparación con las encuestas, es que los primeros sirven para dibujar tendencias a mediano plazo, mientras que las segundas sirven principal-mente para dibujar tendencias a corto plazo, y a veces ni para ello. Por ello, son un gran instrumento de predicción en las ciencias sociales. Las

inferencias que he hecho en este trabajo dibujan algunas tendencias electorales, particularmente para las elecciones presidenciales del ano 2000. Las tendencias dibujables ahora son principalmente tres:

 

El deterioro del PRI. La evolución electoral del PRI dependerá de tres factores: a) el mantenimiento del apoyo a los pobres, los campesinos y los analfabetos; b) el avance entre los sectores modernos, y c) el avance del PRD entre los analfabetos. Dichos factores pueden modificarse de diversas maneras, y la combinación de estos y de las múltiples maneras en que pueden modificarse puede dar lugar a muchas situaciones posi¬bles, cuyo análisis detallado está fuera de los objetivos de este artículo. Por lo pronto, baste señalar que si el PRI continúa perdiendo el apoyo del primer factor, no logra profundizar la penetración en el segundo factor, y el PRD avanza entre los analfabetos, al perder sus apoyos tradicionales sin conseguir el apoyo de los modernos, el ?RI entrará en un proceso de deterioro cuya rapidez dependerá a su vez de la celeridad con que evolucionen los tres factores que he mencionado.

 

PAN: estancamiento o poder. El PAN parece haber llegado al tope de apoyo entre algunos grupos urbanos y los estratos medios a altos, sin penetrar en los grupos que se le oponen. Así lo sugiere el hecho de que pierde apoyo entre supervisores, técnicos y estratos medios y altos, sin lograr apoyo entre los grupos que se le oponen (campesinos, pobres y analfabetos). He tratado de mostrar que la mayor parte de los grupos económicos, demográficos y culturales de México tienden a votar por el PAN, y que sólo tres de esos grupos tienden fuertemente a votar contra ese partido. Pero estos opositores son muchos. A pesar de la urbanización del país, en el campo viven todavía 23,289,924 personas, el 29 por ciento de la población total. Toda esa gente vota sistemáticamente en masa contra el PAN, y no parece que esa conducta pueda cambiar el futuro próximo. Más de la cuarta parte de la población mexicana de 15 anos o más no sabe leer ni escribir: 6,256,809 (el 26 por ciento). Y casi todos ellos votan contra el PAN. Finalmente, y quizá más significativo, el PAN no es el partido de los pobres en un país de pobres. El 27 por ciento de la población económicamente activa no tiene ningún ingreso o gana hasta un salario mínimo mensual. Ellos son 6,306,885, y probablemente casi todos votan contra el PAN. Si este partido no logra penetrar en los pobres, los campesinos y los analfabetos, 1994 habrá marcado su punto más alto, y ese partido puede sufrir un estancamiento duradero. Pero si logra penetrar en esos grupos, ese partido tendría todo para ganar la elección presidencial del año 2000, a no ser que se diera una recomposición mayor

de la estructura partidaria mexicana, o que surgiera algún dirigente carismático.

 

El dilema del PRD. La evolución del PRD dependerá, fundamentalmente, de la velocidad de su penetración entre los analfabetos, y de su aceptación entre los sectores modernos.

Hemos visto que el único grupo claramente favorable al PRD son los analfabetos, pero que la proporción en que su voto explica el de ese partido es apenas de 10 por ciento. También hemos apuntado que todos los grupos sociales modernizados se le oponen o, por lo menos, no votan por él. Por lo tanto, el avance del PRD dependerá de que profundice el apoyo entre los analfabetos, arrebatándoselos al PRI, o de que logre el apoyo de los sectores modernos, penetrando en el terreno del PAN. Si no avanza entre los analfabetos y no penetra en los grupos modernos, no sólo no mantendrá su actual nivel electoral sino puede entrar en un proceso de deterioro que podría quitarle el tercer lugar que ahora ocupa en la estructura electoral mexicana.

El problema es que no parece fácil conseguir mayor apoyo entre los analfabetos y en los sectores modernos al mismo tiempo.

Siendo así las tendencias, parecería que también el país está ante un dilema: o vota por partidos demasiado vueltos hacia el pasado o por un partido que no se decide a ver de veras al futuro. El dilema, sin embargo, es sólo aparente, porque su planteamiento parte de cuatro supuestos, ninguno de los cuales es fatal: que el campo está condenado a ser rehén del poder, que las opciones electorales tienen que ser siempre las mismas, que la información tendrá que seguir siendo parcial, manipulada y falsa, y que la gente vota sólo por razones económicas.