Iván Zavala

Su universidad y la nuestra

Ante el contra-congreso de Juan Ramón de la Fuente, un CGH unido y renovado debe oponer una alternativa in-usurpable.

1 Alternativa

1.1 No basta luchar contra medidas y aspectos particulares de la actual universidad. Seamos algo más que reacciones a las decisiones de los buropolíticos universitarios. Limitándonos a reaccionar, hacemos el juego a las autoridades y posponemos continuamente la transformación de la universidad, lo cual, a su vez, nos hace cómplices involuntarios de todo aquello contra lo que luchamos. Posponer indefinidamente la transformación de estas estructuras es convalidarlas, cualesquiera que sean los motivos y las justificaciones. El pre-congreso de julio de 1999 y las dos jornadas de la convención democrática (diciembre de 1999 y mayo de 2000) intentaron dar este paso. Circunstancias e intereses de grupo impidieron que en estos tres eventos tomara cuerpo la alternativa del CGH al proyecto que tenía Ernesto Zedillo para la UNAM.

1.2 Nuestra alternativa debe ser una universidad auténticamente nacional, autónoma, pública, académica, gratuita, democrática y solidaria. Como no fui invitado aquí para defender ahora mi alternativa, la entrego a la mesa como anexo a esta ponencia. En ese documento, muy breve como todos los que teníamos que presentar en el Pre-Congreso y en la Primera Jornada de la Convención Democrática Universitaria, explico y fundamento estas siete características de la nueva universidad, y les doy cuerpo en un modelo de ley orgánica.

2 In-unsurpable. Aunque difícil, es posible que el PRI y el PRD puedan ponerse de acuerdo para proponer una universidad nacional, pública y gratuita. Pero es imposible que propongan una universidad auténticamente autónoma, académica, democrática, solidaria y transparente.

2.1 Cuando la UNAM sea realmente autónoma, rechazará que los partidos políticos la usen como arena y como botín. Este rechazo se expresará claramente en la nueva ley. No habrá entonces junta de gobierno controlada por el gobierno federal, ni rectores que se convierten en secretarios de estado o embajadores, ni dirigentes perredistas que obtengan altos puestos en la UNAM o en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales por usurpar y vender huelgas estudiantiles, o por calumniar a profesores solidarios. Tampoco habrá dirigentes perredistas que obtengan la dirección de colegios académicos como premio de consolación por no haber logrado una jefatura de delegación en el Distrito Federal. La UNAM dejará de ser seguro de desempleo para políticos en desgracia.

2.2 La nueva universidad estará integrada por académicos y será gobernada por ellos, es decir por personas dedicadas plenamente a la docencia y a la investigación, no por quienes hacen de la universidad un botín, un refugio o un trampolín. La alta calidad académica que la nueva universidad exigirá a sus profesores y a sus investigadores ahuyentará de ella a quienes pretenden enseñar o investigar sólo mientras carecen de la riqueza y de los privilegios que acompañan al poder. El apego estricto a la verdad y a la honestidad en el trabajo académico excluirá de él a los expertos en simulaciones y engaños. Al estimular sólo el trabajo académico, la UNAM dejará de ser atractiva para quienes sólo pueden ofrecer servicios políticos.

2.3 La oligarquía en el poder ha controlado la UNAM usando prácticas autoritarias de diverso tipo, como imposiciones desde fuera, elecciones manipuladas y ejercicio del poder sin controles de los electores. No sobrevivirá en la universidad cuando todas las autoridades sean elegidas por académicos, estudiantes y trabajadores, cuando el poder fluya de la base hacia la cúspide y cuando los cargos sean revocables. Por eso no podrá usurpar nuestra alternativa democrática.

2.4 Acostumbrados a usar los recursos de la UNAM para sus intereses personales y partidarios, quienes la controlan ahora se irán yendo cuando ella promueva la solidaridad entre sus sectores (estudiantes, académicos y trabajadores administrativos) y con todo el pueblo de México.

2.5 Los actuales grupos de poder no aceptarán nunca la transparencia que nosotros enarbolamos porque no podrán medrar en el presupuesto cuando sean públicos la composición y el valor del patrimonio de la UNAM, su presupuesto y su gasto, y los sueldos y otros ingresos de todo el personal.

Nada de esto implica, por supuesto, que esté yo proponiendo una universidad apolítica; lo que propongo es que la UNAM no esté al servicio de los partidos. La universidad cumplirá su función política en el mismo trabajo académico porque, al dejar de ser globalmente individualista, todo su trabajo será político, no politiquero ni partidario. En lugar de islas solidarias en un mar individualista, la solidaridad universitaria se expresará en que el conjunto de la docencia, de la investigación y de la difusión de la cultura estarán dirigidas al conocimiento de los grandes problemas nacionales y a la búsqueda de soluciones.

Nuestra alternativa no será efectiva hasta que sea propuesta por un CGH unido y renovado, y hasta que dispongamos de un medio de comunicación que la difunda y la defienda.


3 CGH unido y renovado

3.1 No cometamos los errores de julio y diciembre de 1999, y enero de 2000: atascarnos y dividirnos sobre los medios en lugar de clarificar el objetivo. Así como entonces desperdiciamos un tiempo precioso que se agotaba en despedazarnos unos a otros sobre las proporciones sectoriales en el congreso universitario, así ahora seguimos despedazándonos sobre asuntos que, hasta donde logro entender, son incluso menores.

3.2 Es urgente, es decir debemos hacerlo ya, encontrar, precisar y proclamar lo que nos une (particularmente la universidad que queremos), y lo que nos une a los demás universitarios y al resto de los mexicanos. Debemos regresar todos al auditorio "Ché Guevara".

3.3 Substituyamos, en el interior del CGH, el vocabulario ideológico por uno más llano y concreto y, por lo tanto, más claro y más realmente popular. No usemos al CGH para propagar nuestra jerga sino para luchar por nuestras causas y por nuestros valores. A partir de nuestras particularidades como marxistas, estalinistas, guevaristas, maoístas, trostkistas, espartaquistas, anarquistas, solidarios o autogestionarios, encontremos lo que tenemos en común, particularmente nuestra alternativa universitaria. Seamos, ante todo, los luchadores por una nueva universidad al servicio de un nuevo país cuyos valores centrales sean el trabajo académico, la solidaridad y la libertad.

3.4 Acordemos un código de solidaridad y de respeto entre nosotros que incluya por lo menos:

3.4.1 Exclusión de ofensas personales, en privado y en público. Dejemos a los otros el trabajo de dividirnos.

3.4.2 Exclusión de rumores, de mentiras y de calumnias. Este movimiento, el más calumniado en la historia del país, no puede comportarse con sus miembros como la élite del poder mexicana se ha comportado con nosotros. Hacerlo sería una incoherencia y un suicidio moral.

4 Nuestra alternativa tiene que estar documentada, ser conocida y discutida por los universitarios. Sin una publicación leíble y creíble, esta alternativa no será conocida y, por lo tanto, no será apoyada. Es urgente crear una publicación de gran calidad ética, académica y periodística para proponernos como alternativa ante la llamada comunidad universitaria y ante el pueblo de México. En una primera etapa, esa publicación estará dedicada a presentar nuestra alternativa y a justificarla con hechos, con valores y con razones. Dejemos a la élite del poder la responsabilidad histórica del dogmatismo, de la mentira y de la manipulación. No podemos luchar contra la calumnia calumniando. No podemos luchar contra el engaño engañando. No podemos luchar contra la mentira mintiendo. No podemos luchar contra la manipulación manipulando.

La estructura oligárquica, la baja calidad académica, las malas condiciones de trabajo, los valores individualistas, los servicios a empresas privadas, los abusos cotidianos, las violaciones constantes a la legalidad universitaria junto con las modificaciones a ella para cerrar todavía más la composición de la élite del poder de la UNAM, deben ser temas de nuestro periódico que mostrarán a sus lectores la urgencia de acabar con todas esas prácticas y de echar de la UNAM al pequeño grupo que la controla y la pervierte desde 1973.

Tengamos la dignidad y la fuerza de informarnos sobre nosotros a través de nosotros, no a través de medios de comunicación que han pretendido siempre anularnos y destruirnos.


No seamos masoquistas. Dejemos de enterarnos sobre nuestro movimiento en los diarios que nos han usurpado, golpeado, encarcelado, difamado y calumniado.

5 Ganar la batalla por la universidad es posible ahora más que nunca antes porque nuestra alternativa recoge las aspiraciones de las mayorías de la UNAM y porque la burocracia universitaria está ahora más débil que nunca.


5.1 Nuestra alternativa. La mayor parte de estudiantes quiere enseñanza gratuita y profesores de alta calidad plenamente dedicados a sus alumnos. La mayor parte de los profesores está harta de sus miserables condiciones de trabajo, de sus magros ingresos, y de la politiquería partidaria que estorba y castiga el trabajo académico. La mayor parte de los trabajadores sabe que tiene derecho a mejores condiciones de trabajo. Todos estos grupos, que hubieran podido ser el fiel de la balanza durante la Gran Huelga del CGH, se abstuvieron porque nunca supieron que el CGH estaba también luchando por ellos. Que todos ellos y ellas sepan ahora que su lucha es la nuestra.

5.2 La debilidad de la burocracia de la UNAM se expresa en los hechos siguientes:

5.2.1 Al perder el PRI la presidencia de la república la burocracia de la UNAM perdió todo su respaldo. Recordemos que el presidente controlaba al resto a la UNAM a través de la Junta de Gobierno.

5.2.2 Sus actos autoritarios no suscitan adhesiones sinceras ni notables. Contra todo lo que hubiera sucedido en una institución legítima, los estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales no sólo no rechazan o condenan a sus seis compañeros expulsados sino les muestran todos los días su simpatía y su apoyo.

5.2.3 El contra-congreso del rector no ha encontrado eco en ninguno de los tres sectores de la UNAM. Así lo han admitido las propias autoridades. A confesión de parte, relevo de prueba.

5.2.4 Un sencillo análisis de las elecciones de consejeros técnicos prueba claramente que el apoyo que tienen las autoridades en la UNAM es tan pequeño que roza la ilegitimidad. Por ejemplo, en mi Facultad, los actuales consejeros universitarios profesores fueron elegidos apenas por el 15 por ciento de sus colegas, y sus homólogos estudiantes sólo por el 5 por ciento de sus compañeros. Los cinco consejeros técnicos profesores en conjunto deben su poder a una quinta parte de sus colegas, y los cuatro consejeros técnicos estudiantes deben el suyo a una decimatercia parte de sus compañeros. Es muy probable que las cifras en las otras dependencias de la UNAM sean del mismo orden.

5.2.5 Todos estos datos muestran en conjunto que el apoyo que tiene ahora la oligarquía universitaria es muy pequeño, más pequeño que nunca, y que hay una base potencial mayoritaria para nuestra alternativa. Lo que falta es darla a conocer y defenderla. Lo demás será mucho más fácil de lo que hoy muchos suponen. Pero empecemos ya porque tenemos mucho qué hacer, porque ya hemos perdido mucho tiempo y porque no sabemos cuánto puede durar esta coyuntura tan favorable.

Facultad de Derecho, 17 de julio de 2001

 

Análisis precedentes:

El futuro del CGH

La gratuidad amenazada

La última farsa

El bloque calumniado