Teoría sociológica clásica II, 2010-1

     5. El estructuralismo genético (Pierre Bourdieu, 1930-2002)

 

5.1.              El estructuralista infeliz

 

5.1.1.          Novedad esencial del estructuralismo

“Introducir en las ciencias sociales el método estructural o, más simplemente, la manera de pensar relacional que, rompiendo con la manera de pensar substancialista, conduce a caracterizar todo elemento por las relaciones que lo unen a los otros en un sistema, y del cual toma su sentido y su función”[1].

5.1.2.         La contribución

“Mi única contribución al discurso sobre el estructuralismo … nació de un esfuerzo por explicitar - y, por ello, controlar mejor – la lógica de esta manera de pensar relacional y transformacional, los obstáculos específicos a los que se enfrenta en el caso de las ciencias sociales y, sobre todo, por precisar las condiciones a las que puede extenderse, más allá de los sistemas culturales, a las relaciones sociales mismas, es decir, a la sociología”[2].

5.1.3.         El último texto

“El artículo [“La casa cabila o el mundo invertido”, 1963] en homenaje a Claude Lévi-Strauss es probablemente mi último trabajo de estructuralista feliz”[3].

 

5.2.              Habitus

 

5.2.1.         Modus operandi

“Es necesario volver de nuevo a la práctica, lugar de la dialéctica del opus operatum y del modus operandi, productos objetivados y productos incorporados de la práctica histórica, de las estructuras y de los habitus”[4].

5.2.2.         Estructuras estructuradas y estructuras estructurantes

“Los condicionamientos asociados a una clase particular de condiciones de existencia producen habitus, sistemas de disposiciones duraderos y transportables, estructuras estructuradas predispuestas a funcionar como estructuras estructurantes, en tanto que principios generadores y organizadores de prácticas y de representaciones”[5].

5.2.3.         Estrategia no necesariamente consciente

 “ … [estructuras estructuradas] que pueden adaptarse objetivamente a su objetivo sin suponer el propósito consciente de fines y el control deliberado de las operaciones necesarias para alcanzarlos, objetivamente "reguladas" y "regulares" sin ser de ningún modo el producto de la obediencia a normas, y, siendo todo eso, colectivamente orquestadas sin ser el producto de la acción organizadora de un director de orquesta. Si no se excluye que en ningún caso las respuestas del habitus se acompañen de un cálculo estratégico que tiende a realizar de modo consciente la operación que el habitus realiza de otro modo, es decir una estimación de las probabilidades que suponen la transformación del efecto pasado en objetivo previsto, permanece el hecho de que ellas se definen en primer lugar, fuera de todo cálculo, con relación a potencialidades objetivas, inmediatamente inscritas en el presente, cosas a hacer o no hacer, a decir o no a decir, con relación a un venir probable […],  que se opone al futuro como “posibilidad absoluta” [6].

5.2.4.         El mundo práctico

“El mundo práctico que se constituye en la relación con el habitus como sistema de estructuras cognoscitivas y motivadoras es un mundo de fines ya realizados, instrucciones o pasos que deben seguirse, y de objetos dotados con un "carácter teleológico permanente" [… ], herramientas o instituciones; eso porque las regularidades inherentes a una condición arbitraria [… ] tienden a aparecer como necesarios, o incluso naturales, debido a que están al principio de los esquemas de percepción y de valoración a través de los cuales se entienden” [7].

5.2.5.         Homogeneización

“La homogeneización objetiva de los habitus de grupo o clase que resulta de la homogeneidad de las condiciones de existencia es lo que hace que las prácticas pueden estar objetivamente de acuerdo fuera de todo cálculo estratégico y toda referencia consciente a una norma y mutuamente ajustadas”[8].

5.2.6.         Clase

 “La sociología trata como idénticos todos los individuos biológicos que, siendo el producto de las mismas condiciones objetivas, están dotados de los mismos habitus: clase de condiciones de existencia y acondicionamientos idénticos o similares, la clase social (en sí) es inseparablemente una clase de individuos biológicos dotados con el mismo habitus, como sistema de disposiciones común a todos los productos de los mismos acondicionamientos. Si se excluye que todos los miembros de la misma clase (o incluso dos de ellos) hayan tenido las mismas experiencias y en el mismo orden, es cierto que todo miembro de la misma clase tiene mayores probabilidades que cualquier miembro de otra clase de encontrarse enfrentado a las situaciones más frecuentes para los miembros de esta clase: las estructuras objetivas que la ciencia entiende en forma de probabilidades de acceso a bienes, servicios y poderes, inculcan, a través de las experiencias siempre convergentes que confieren su fisionomía a un ambiente social, con sus carreras ‘cerradas’, sus ‘lugares’ inaccesibles o sus ‘horizontes tapados’, esta suerte de ‘arte de estimar las verosimilitudes’ [ … ], sentimiento de la realidad o de las realidades que es probablemente el principio mejor ocultado de su eficacia ” [9].

 

5.3.              La noción de campo

 

5.3.1.         No hay una teoría sistemática del campo en Bourdieu

 

No hay un texto donde Pierre Bourdieu haya definido la noción de campo. Esta omisión se debe probablemente a su propensión “a dejar las cosas en el estado práctico”[10] .

 

5.3.2.         Características de los campos

 

5.3.2.1.    Opus operatum

 “Del opus operatum y del modus operandi, productos objetivados y productos incorporados de la práctica histórica, de las estructuras y de los habitus” [11].

 

5.3.2.2.    Estructuras invisibles

“El pensamiento en términos de campo exige una conversión de toda la visión ordinaria del mundo social que se ata a las solas cosas visibles… En realidad, así como la teoría newtoniana de la gravitación no pudo construirse sino al romper con el realismo cartesiano que no quería reconocer ningún otro método de acción físico que el choque, el contacto directo, del mismo modo, el concepto de campo supone una ruptura con la representación realista que lleva a reducir el efecto del medio al efecto de la acción directa que se efectúa en una interacción. Es la estructura de las relaciones constitutivas del espacio del campo que dirige la forma que pueden revestir las relaciones visibles de interacción y el contenido mismo de la experiencia que los agentes pueden tener de ellas” [12].

 

5.3.2.3.    Estructuras reales

5.3.2.3.1.                      Construcción social

“Un campo es una construcción social, arbitraria y artificial”[13].

 

 

5.3.2.3.2.                      La analogía magnética

“Estableciendo así los dos polos del campo del poder, verdadero medio en sentido newtoniano, donde se ejercen fuerzas sociales, atracciones o repulsiones, que encuentran su manifestación fenomenal en forma de motivaciones psicológicas como el amor o la ambición, Flaubert instaura las condiciones de una especie de experimentación sociológica: se lanzará a cinco adolescentes en este espacio – entre ellos el héroe, Frédéric -, temporalmente reunidos por su posición común de estudiantes, como partículas en un campo de fuerzas, y sus trayectorias serán determinadas por la relación entre las fuerzas del campo y su inercia propia … campo de fuerzas posibles, que se ejercen sobre todos los cuerpos que pueden entrar en él”[14].

5.3.2.3.3.                      La analogía lúdica

Hay que “comprender el juego como tal, con lo que está en juego, las normas o los regularidades que le son propias, las inversiones específicas que se generan y los intereses que se satisfacen  en él”[15].

“Como lo muestra bien el caso de este juego social totalmente ejemplar [el de Constantinopla analizado por Gilbert Dagron], la sociología no es un capítulo de la mecánica, y los campos sociales son campos de fuerzas pero también campos de lucha para transformar o conservar estos campos de fuerzas”[16].

5.3.2.4.    Propiedades

5.3.2.4.1.                      Intereses específicos en juego

“Un campo, trátese del campo científico o de cualquier otro, se define entre otras cosas, definiendo lo que está en juego e intereses específicos, que son irreducibles a lo que está en juego y a los intereses consustanciales a otros campos” [17].

5.3.2.4.2.                      Espacio de luchas específicas

“En todo campo se encontrará una lucha, cuyas formas específicas es necesario buscar cada vez, entre el nuevo entrante que intenta hacer saltar los cerrojos del derecho de entrada y el dominante que intenta defender el monopolio y excluir la competencia” [18].

5.3.2.4.3.                      Dominantes y dominados

“Los campos de producción cultural ocupan una posición dominada en el campo del poder: es este un hecho mayor que ignoran las teorías ordinarias del arte y la literatura. O, para volver a traducir en una lengua más común (pero más inadecuada), podría decir que los artistas y los escritores, y más generalmente los intelectuales, son una fracción dominada de la clase dominante. Dominantes, como detentadores del poder y de los privilegios que confieren la posesión del capital cultural e incluso, al menos para algunos de ellos, la posesión de un volumen de capital cultural suficiente para ejercer un poder sobre el capital cultural, los escritores y los artistas son dominados en sus relaciones con los detentadores del poder político y económico” [19].

5.3.2.4.4.                      Capitales específicos

“Hablar de capital específico es decir que el capital vale en relación con un determinado campo, por lo tanto dentro de los límites de este campo, y que no es convertible en otra especie de capital sino bajo ciertas condiciones” [20].

5.3.2.4.5.                      Doxas específicas

5.3.2.4.5.1.                  Origen

.3.2.4.5.1.1.                δοξα (doxa). Opinión, manera de ver, idea, parecer, creencia.

.3.2.4.5.1.2.                δοξάζω (doxádso). Opinar, creer, pensar, reflexionar, deliberar, sospechar, figurarse, juzgar en su opinión, estimar, creer.

Una doxa es el conjunto de opiniones comunes, creencias establecidas, ideas recibidas, lo que se da por obvio sin ser discutido. Hay una “doxa propia de cada uno de los diferentes campos (religioso, artístico, filosófico, sociológico, etc.)”[21].

5.3.2.4.6.                      Autónomos

“Soy un abogado convencido, resuelto, absoluto de la autonomía científica (eso podrá parecer asombroso a algunos, pero creo que mi sociología no es sospechosa de colusión con el orden establecido). La propia sociología debe definir sus funciones. Algunos sociólogos se sienten en la obligación de justificar su existencia como sociólogos; se sienten obligados a servir. ¿Servir a qué y a quién? La sociología debe en primer lugar afirmar su autonomía; debe ser siempre muy quisquillosa y vigilante sobre la cuestión de su independencia. Es para ella la única manera de dotarse de instrumentos rigurosos y de adquirir una política eficaz. Porque la eficacia política que puede tener depende de su autoridad propiamente científica, es decir, de su autonomía[22]. Lo que define la autonomía del campo son “reglas explícitas y específicas, espacio y tiempo estrictamente delimitados y extraordinarios”[23].

5.3.2.4.7.                      Dinámicos

“La estructura del campo es un estado de la relación de fuerza entre los agentes o las instituciones involucrados en la lucha”[24] “Las disposiciones constitutivas del habitus cultivado no se forman, no funcionan y no valen sino en un campo, en la relación con un campo que, como lo dice Bachelard del campo físico, es él mismo un ‘campo de fuerzas posibles’, una ‘situación dinámica’ donde las fuerzas no se manifiestan sino en la relación con ciertas disposiciones: así es que las mismas prácticas pueden recibir sentidos y valores opuestos en campos diferentes o en sectores opuestos del mismo campo”[25].

 

Bibliografía optativa:

 
- Les héritiers. Les étudiants et la culture, Les Éditions de Minuit, Paris, 1964. 
- La distinction. Les Éditions de Minuit, Paris, 1979. Versión castellana: La distinción. Criterio y bases sociales del gusto, Tr. M. del C. Ruiz de Elvira, Ed. Taurus, México, 2002.
- Le sens pratique, Les Éditions de Minuit, Paris, 1980. Versión castellana: El sentido práctico, versión de A. Pazos, Ed. Taurus, Madrid, 1991. 
- Leçon sur la Leçon, Les Éditions de Minuit, Paris, 1982. Versión castellana: Lección sobre la lección, Anagrama, Barcelona, 2002.
- Homo academicus, Les Éditions de Minuit, Paris, 1984.
- Choses dites, Les Éditions de Minuit, Paris, 1987. Versión castellana: Cosas dichas, Tr. M. Mizraji, Ed. Gedisa, España, 1988, Col. El Mamífero Parlante.
- Meditaciones pascalianas, Anagrama, Barcelona, 1999.
- avec Loïc Wacquant. Réponses, Éditions du Seuil, Paris, 1992. Versión castellana: Respuestas: por una antropología reflexiva, Grijalbo, México, 1995.

 

Iván Zavala Echavarría, 17 de noviembre de 2009


 

[1] Le sens pratique, Les Éditions de Minuit, Paris, 1980, p. 11. Versión castellana: El sentido práctico, versión de A. Pazos, Ed. Taurus, Madrid, 1991.

[2] Le sens pratique, Les Éditions de Minuit, Paris, 1980, p. 12. Versión castellana: El sentido práctico, versión de A. Pazos, Ed. Taurus, Madrid, 1991.

[3] Le sens pratique, Les Éditions de Minuit, Paris, 1980, p. 22. Versión castellana: El sentido práctico, versión de A. Pazos, Ed. Taurus, Madrid, 1991.

[4] Ibid., p. 88.

[5] Ibidem.

[6] Ibid., pp. 88-89.

[7] Ibid., pp. 89-90.

[8] Ibid., p. 98.

[9] Ibid., p. 100.

[10] Meditaciones pascalianas, Anagrama, Barcelona, 1999, p. 18.

[11] Le sens pratique, Les Éditions de Minuit, Paris, 1980, p. 88.

[12] Leçon sur la Leçon, pp. 41-42.

[13] Le sens pratique, Les Éditions de Minuit, Paris, 1980, p. 112.

[14] Les règles de l'art, pp. 30-31.

[15] Leçon sur la Leçon, p. 22.

[16] Leçon sur la Leçon, p. 46.

[17] Questions de sociologie, p. 113.

[18] Ibidem.

[19] Choses dites, pp. 172-173.

[20] Questions de sociologie, p. 114.

[21] Meditaciones pascalianas, Anagrama, Barcelona, 1999, p. 24.

[22] Réponses, p. 161.

[23] Le sens pratique, Les Éditions de Minuit, Paris, 1980, p. 112.

[24] Questions de sociologie, , p. 114.

[25] La distinction, p.103.