Racismo, imperialismo y militarismo de Max Weber

 

En ninguna parte de todo este texto, y probablemente en ninguna otra parte de toda su obra, Weber reconoce que esas provincia orientales habían arrebatadas a Polonia por los alemanes y los rusos, y que los polacos siempre las considerados como suyas.

 

“Me propongo ilustrar con un ejemplo el papel que han cumplido las diferencias psicofísicas raciales entre las nacionalidades en la lucha económica por la existencia”[1].

“… los polacos tienen la tendencia a situarse en el estrato económica y socialmente más bajo de la población”[2].

 “En Prusia Occidental, la estructura agrícola, el nivel de vida relativamente elevado y el germanismo son una sola cosa. Y, sin embargo, las dos naciones compiten desde hace siglos, sobre el mismo terreno, en condiciones esencialmente idénticas. ¿A qué se debe, por consiguiente, esta diferencia?

“A primera vista, uno tiende a pensar en una distinta capacidad de adaptación de las dos nacionalidades frente a las diferentes condiciones de vida económicas y sociales; tal capacidad de adaptación habría sido determinada por características raciales físicas y psíquicas. Y, en realidad, es precisamente ésta la causa. La prueba de ello se encuentra en la tendencia que hoy se manifiesta en el desplazamiento de la población y de las nacionalidades, y que nos permite comprender hasta qué punto es fatal para el germanismo esta diferente capacidad de adaptación en las provincias orientales.

“… también la evidencia de las cifras sufre las consecuencias negativas de la necesaria, pero no del todo exacta, identificación de la confesión religiosa y de la nación, por un lado, y por el otro, de la subdivisión administrativa y de la estratificación social”[3]. 

“[en las regiones orientales] El vínculo religioso es aquí más fuerte que el nacional; influyen en el mismo sentido las reminiscencias del Kulturkampf, y la carencia de un clero de educación alemana aleja a los católicos de la comunidad cultural y nacional [alemanas; Weber querría que los polacos recibieran educación alemana protestante].[4]

“… las más bajas exigencias con respecto al nivel de vida, en parte de  carácter material, en parte de carácter espiritual, que la raza eslava debe a su naturaleza, o que adquirido en el curso de la historia…”[5].

“¿Por qué son precisamente los campesinos polacos quienes ganan en este proceso? ¿Quizá por su superior inteligencia económica o por su poder financiero? Más bien por todo lo contrario[6]”.

Dos soluciones para el “problema polaco”: 1) “… la clausura de la frontera oriental…”; 2 “sistemática colonización…”[7].

“Los campesinos y los jornaleros alemanes … sucumben ante una raza inferior a la suya…”[8].

La Primera Guerra Mundial fue “grande y maravillosa”[9].



[1] Max Weber. “Estado nacional y política económica”, p.4, en: Max Weber, Escritos políticos I, Folios Ediciones, México, 1982, 217 p.

[2] Ibid., p. 6.

[3] Ibid., p. 7.

[4] Ibid., p. 9.

[5] Ibid., p. 10.

[6] Ibid., p. 11.

[7] Ibid., p. 14.

[8] Ibid., p. 16.

[9] Ibid., p. XXIII.