PROCESO

PALABRA

No. 1165
28 de febrero de 1999

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Contra el aumento de las cuotas en la UNAM



Señores:

El aumento de cuotas propuesto por el rector de la UNAM debe ser rechazado por las ocho razones que resumo en seguida:

1. No proviene de la comunidad universitaria. El propósito de aumentar las cuotas fue fruto de unas cuantas personas, todas ellas empleadas del rector. En una universidad pública nada debe ser resultado de los propósitos ni de los intereses de unos cuantos, mucho menos tratándose de una asunto crucial, como aumentar las cuotas que los estudiantes y sus padres pagan por sus estudios superiores.

2. Pretende ser aprobado de manera engañosa y antidemocrática, como lo muestran la premura para promover su aprobación, la manipulación de medios de información y la manera tramposa en que las dependencias universitarias han realizado la "consulta". El rector tuvo muchos años y muchos recursos para preparar su proyecto, pero quiere que nosotros lo analicemos en 30 días, haciéndonos interrumpir, una vez, nuestras tareas académicas.

3. Se basa en mentiras, confusiones y ligerezas. El engaño mayor de Francisco Barnés es el de presentar como solidaria una propuesta aislante, individualista y paralizante. Sabiendo que cualquier aumento de cuotas que afecte inmediatamente a los actuales alumnos de la UNAM suscitaría una oposición generalizada de ellos, los exime del aumento. Apela, así, al individualismo, es decir, al valor contrario a la solidaridad. Al razonar de este modo, Barnés espera aislar a los alumnos actuales de quienes lo serán en agosto, pretendiendo, con ello, paralizar cualquier protesta. Olvida, dicho sea de paso, que los actuales alumnos tienen hermanos menores, y otros parientes y amigos que ingresarán en agosto.

4. Ignora cómo se distribuye el ingreso en las sociedades solidarias. Francisco Barnés quiere hacernos creer que su proyecto se propone acabar con la iniquidad de que los ricos con hijos en la UNAM no paguen colegiaturas. Ignora que, en las sociedades solidarias, la distribución del ingreso se da a través del sistema fiscal.

5. Pretende sustituir el sistema de educación pública mexicana con el modelo universitario estadunidense, utilitario e individualista. Uno de los mensajes más claros que trasmite la propuesta del rector es que, en su mente, sólo existen las universidades estadunidenses. Todo su razonamiento se puede resumir de la siguiente manera: La universidad necesita dinero; el gobierno no quiere darle más dinero; hay que obedecer al gobierno; por lo tanto, hay que buscar el dinero necesario fuera del gobierno; la sociedad puede pagar más dinero; por lo tanto, recurramos a ella para obtener dinero.

6. Pretende ocultar la perversa distribución del presupuesto universitario. El rector carece de autoridad moral para demandar dinero a los estudiantes y a sus familias porque oculta la distribución del dinero que ya tiene. Al no publicar el presupuesto en detalle, la UNAM no sólo oculta el uso que hace del dinero público, sino que se rehúsa tercamente a publicar siquiera los sueldos de sus profesores.

7. Dañaría gravemente las condiciones de la sociabilidad en México al aumentar la desconfianza de los mexicanos en sus instituciones y hacia las demás personas. Aprobar lo que propone un documento fundamentalmente falso y manipulador agravaría la desconfianza que padecemos los mexicanos. Esta desconfianza atávica es la consecuencia de siglos de engaños y de simulaciones.

8. Es anticonstitucional. Para cualquier mente normal y libre es clarísimo este razonamiento: La fracción IV del artículo 3º de la Constitución dice: "Toda la educación que el Estado imparta será gratuita"; la UNAM es, según el artículo 1º de la ley orgánica, "una corporación pública, organismo descentralizado del Estado"; por lo tanto, la educación en la UNAM debe ser "gratuita".

Atentamente
Iván Zavala
Distrito Federal

© 1999 Derechos Reservados, Comunicación e Información S.A. de C.V.

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