Iván Zavala
El rector de los engaños

La propuesta de aumento de cuotas en la UNAM, anunciada por el rector Francisco Barnés, es un engaño ofensivo a los universitarios, ignora la naturaleza pública de la universidad y la perversa distribución del dinero en ella, y, sobre todo, se propone matar el alma solidaria de México.

1. Engaño ofensivo. En un recurso propagandístico indigno de una institución que se proclama buscadora profesional de la verdad, el rector presenta como solidaria una propuesta aislante, individualista y paralizante. Sabiendo que cualquier aumento de cuotas que afecte inmediatamente a los actuales alumnos de la UNAM suscitaría una oposición generalizada de ellos, los exime del aumento. Apela así al individualismo, es decir, al valor contrario a la solidaridad. Al razonar así, Barnés espera aislar a los alumnos actuales de quienes lo serán en agosto, pretendiendo, con ello, paralizar cualquier protesta.

2. Ignora la naturaleza pública de la universidad. Partiendo de un supuesto falso, el razonamiento del rector no tiene ningún valor. Parte del supuesto de que las universidades públicas deben ser privadas, es decir, cobrar por los servicios que presta. Por eso argumenta que los aumentos de cuotas que propone no hacen sino expresar en pesos de hoy lo que se cobraba hace muchos años en pesos de entonces. Ignora que las universidades públicas no deben cobrar por servicios que la sociedad se ofrece a sí misma con el pago de impuestos. En lugar de corregir un error de sus predecesores, Barnés consagra con una ideología de moda un error que duró demasiados años.

3. Ignora la perversa distribución del dinero de la UNAM. En lugar de distribuir honestamente el dinero que ya tiene la universidad, Barnés prefiere buscar más. Pretende así justificar una realidad --obtener dinero de los alumnos y de sus familias-- ocultando otra --la distribución perversa del presupuesto universitario--. Así han procedido siempre quienes usan dinero público para fines particulares. Sé, desde hace muchos años, que los poliburócratas que dirigen la UNAM no premian el trabajo académico sino los servicios políticos que los funcionarios les prestan. Esa es una de las razones mayores de la baja calidad académica de la UNAM, por lo menos durante los últimos 19 años. Por eso he pedido, durante muchos años, a dos rectores y a dos directores de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, donde trabajo desde 1973, la lista de los profesores de carrera, con los siguientes datos para cada uno: si es de medio tiempo o de tiempo completo, sueldo mensual como académico, sueldo o compensación mensual por funciones administrativas u otras no académicas, grado académico más alto, año de obtención de él, categoría y nivel, procedimiento por el que obtuvo esa categoría y nivel y año en que las obtuvo. Con esa lista yo puedo probar lo que he visto en mi facultad durante por lo menos 20 años: que lo que cuentan con la politiquería y el servilismo, no la vocación académica ni el talento. Por eso me han negado esa lista, y por eso me la seguirán negando, a no ser que sea obligados a ello por la comunidad universitaria, el Congreso de la Unión, el pueblo de México o todos juntos.

4. Matar el alma de México. El defecto mayor de la propuesta del rector es que se inspira en los valores que hoy se llaman ``neoliberales'', que no son sino la manifestación más reciente del individualismo, que dicho brevemente, es un conjunto de valores según los cuales las personas deben vivir aisladas de las demás, sólo para sí mismas, porque la solidaridad es una utopía y la generosidad no es sino el interés propio bien entendido. Yo he dedicado los últimos ocho años de mi vida a entender y explicar el individualismo en América del Norte. El resultado de mi esfuerzo está en un libro titulado Valores distantes: diferencias culturales en América del Norte. Uno de los resultados principales de él es que la solidaridad es uno de los valores fundamentales del pueblo mexicano, constituyendo uno de los rasgos mayores de su personalidad colectiva. Destruir o mirar la universidad pública y gratuita es golpear el corazón mismo de México, en nombre de una ideología simplista y mezquina.