La Jornada martes 27 de abril de 1999

Iván Zavala
Comunicadores y partidos confesos

Calumniando gravemente al movimiento estudiantil y repitiendo mecánicamente los argumentos del rector de la UNAM, Televisa, Televisón Azteca, radiodifusoras, revistas, diarios, conductores de programas radiales y televisos, columnistas, intelectuales, PAN y PRI, han revelado, a su pesar, que la defensa del aumento de cuotas es la defensa de una sociedad individualista y mezquina. Este es el resultado mayor de la primera semana de huelga en la UNAM.

1. Las calumnias. Los noticieros de Televisa, de Televisión Azteca (e incluso, en menor grado, los del Canal 11) propagan tres graves calumnias contra la huelga en la UNAM: a) los estudiantes que apoyan la huelga son una minoría, b) la universidad pierde 55 millones de pesos diarios a causa del paro, y c) los estudiantes la han "secuestrado". En el reducido espacio de que dispongo no puedo probar en detalle que estas tres afirmaciones son falsas y que, por lo tanto, son calumnias. Me limitaré, por ello, a lo esencial de la prueba sobre cada una de ellas.

A) Ni siquiera el rector, que ha usado sólo cifras falsas desde que desató el conflicto, no ha dado ninguna cifra que muestre que la mayoría de los estudiantes están contra la huelga. Suponiendo, sin conceder, que sean auténticas y libres las 90 mil 633 firmas que el rector dice haber colectado contra la huelga, ellas representan apenas la tercera parte de los estudiantes de la UNAM (exactamente 33.7 por ciento), tomando como población la que había en 1997, que era de 268 mil 615 (debe ser ahora una cantidad parecida). A pesar de que ni siquiera en sus cuentas sospechosas es minoritaria la huelga, Barnés se empeña en decirlo, y sus voceros lo repiten día tras día. Puesto que la mentira es una afirmación contraria a lo que se sabe, el rector miente al decir que los estudiantes que rechazan la huelga son mayoría, porque sabe lo contrario, es decir, que son minoría. Pero incluso si las cifras del rector dijeran que la mayoría rechaza el paro, ellas no valdrían nada porque durante este conflicto Barnés ha mentido, repetidamente y sin ningún pudor, con los números. A principios de marzo, en una encuesta anónima profusamente difundida, pretendió probar que la mayoría de los capitalinos aprobaban el aumento de cuotas excluyendo de su muestra precisamente a quienes serían los más afectados, es decir, los más pobres. Como lo probé en su momento, ese estudio no representaba la población a que se refería, excluía a los mexicanos que viven fuera del Distrito Federal, incurría en confusiones, cometía graves faltas de ética y omitía informaciones indispensables. Además, Barnés nunca ha explicado, entre otras cosas, cómo calcula el costo real por alumno ni cuánto gasta realmente un estudiante para concluir una carrera. Uno de los primeros resultados del desarrollo de este conflicto es haber mostrado al rector como una persona cuya palabra no vale un comino.

B) Otra de las cifras que el rector y sus voceros se empeñan en repetir es que la huelga hace perder a la Universidad cerca de 55 millones de pesos diarios. Como las demás cifras a que me he referido, ésta es increíble, en el sentido exacto de este adjetivo, es decir, no merece ser creída. Si ellos insisten en mentir, yo insisto en ponerlos al descubierto. Sigo en espera de que Barnés explique cómo calcula esas pérdidas. Y denuncio de nuevo que en el propio sitio de la UNAM en Internet sigue sin respuesta la pregunta: "¿Sabes cuánto le cuesta el paro a la UNAM?".

C) Al tomar los edificios de la UNAM, los estudiantes no la han "secuestrado", ni podrían hacerlo, porque nadie se secuestra a sí mismo. Los estudiantes son la universidad, junto con los académicos y con los trabajadores. Los demás son estorbos venidos de fuera. Ellos son quienes nos han secuestrado, desde hace muchos años. Apenas ahora empezamos a liberarnos.

2. Un aparato de dominación unánime. Como en 1968, la televisión es sólo una parte de un vasto grupo social unánime en condenar la huelga contra Francisco Barnés, sus valores y sus maneras. La mayor parte de las radiodifusoras, de las revistas y de los diarios de la ciudad de México se han convertido en cajas de resonancia de las mentiras del rector de la UNAM. Los conductores de programas radiales y televisos, los columnistas y muchos "intelectuales" se han destacado, desde el 11 de febrero, en repetir, casi siempre literal- mente, los dichos desdichados del rector. En el próximo artículo mostraré la falsedad y el absurdo del argumento rectoral de que la huelga trata de evitar que paguen los que puedan pagar. Lo que importa destacar ahora es que las personas que acabo de mencionar han limitado su función comunicadora a repetir ese argumento, sin intentar comprender los valores que implica, los datos en que pretende basarse, o las consecuencias que traería para la sociedad mexicana su aplicación. Todo ha sucedido como si, para todas estas personas, muchas de las cuales realmente piensan, lo importante no fuera el contenido de la propuesta del rector, sino el hecho de defenderlo, tuviera razón o no, como si se trata de un asunto en que la familia tendría que manifestarse unida. Al renunciar con tanta facilidad al uso de su razón, han revelado, probablemente sin quererlo, que ella es ahora lo de menos, porque lo que les importa es defender sus intereses compartidos. Al reaccionar así, el aparato de dominación mexicano dice con hechos lo que niega con palabras, es decir, que la defensa del aumento de cuotas es la defensa de un proyecto de nación ­el de hacer de cada mexicano un individuo aislado, y del dinero el único rasero y el único valor­, de las personas que representan ese proyecto, como Barnés, o de ambas cosas. Si no es así, no entiendo tanta unanimidad en la mentira, tanta renuncia a la razón, y tanta saña en ambos empeños.

3. Dos partidos se confiesan. Las actitudes del PAN y del PRI han sido, hasta ahora, parecidas a las de los comunicadores. En lugar de ponderar las razones del rector, si las hubiera, se han limitado a repetir sus argumentos y a ponerse de su lado, enfrentando, con ello, a los estudiantes y a los académicos que los apoyamos. Como Barnés, aseguran que el PRD participa en el movimiento estudiantil y que, al hacerlo, obra indebidamente, tomando como pretexto para atacar a ese partido una lógica hipócrita. El PRI es el partido que más interviene en la vida de la UNAM y de todas las universidades públicas del país. La mayor parte de las autoridades en ellas son priístas, abierta o solapadamente.

Desde 1973, el PRI y sus gobiernos, usando las autoridades universitarias como simples instrumentos, son los responsables de la baja calidad académica de esas universidades. Apoyar nuestra lucha por la restauración académica de las universidades públicas, es un mérito del PRD, y combatirla es un oprobio para el PRI y para el PAN. Hacer de la autonomía un pretexto para aislar a la universidad de la sociedad a la que se debe, es uno más de los engaños del rector, de sus comunicadores y de sus partidos.

Al apoyar a Francisco Barnés, gobierno, PRI y PAN apoyan el individualismo, la mezquindad, la mentira, la violencia institucional y la universidad de los buropolíticos. Al apoyarnos, el Partido de la Revolución Democrática apoya la solidaridad, la generosidad, la verdad, el gobierno de los académicos y la renovación urgente de la universidad.